Wednesday, March 4, 2009

-Apéndice-Dark Tales (mis oscuras creaciones literarias)

Hace un buen tiempo empece a escribir una novela de la cual he hecho tan solo 4 capitulos. Desafortunadamente, y parafraseando a Mafalda, "lo urgente no deja tiempo para lo importante", y la verdad pues no crean que tengo asi como que los montones de tiempo para alzar los pies sobre el escritorio y ya.(eso quisiera yo, jajaja!!).
Pero cuando dispongo de breves (muy breves) momentos, escribo dos que tres cosillas, entre ellas, poesias a mi "muso" hide, o cuentos.
El año pasado, para Halloween, publique uno aqui en este blog (busquenlo, gente!)pero como estaba en ingles, mi amigo Pepe me pidio que se lo escribiera en Español, asi que aqui esta de nuez, junto con otro que escribi la semana pasada.
Si les gustan, no dejen de comentar (criticas constructivas son siempre bien recibidas).
See you!


!*!*!*!*!*!*!*!*!*!*!*!*!*!*!*!*!*!*!!*!*!*!*!*!!*!*!*!*!*!*!*!*!*!*!!*!*!*!*!**!*!*!**!*!*!**!*!*!*!

Por favor den click en la imagen para que se abra en otra ventana y puedan leer la prosa. Gracias! (^V^)
Y ahora, mi creacion mas creciente. Cualquier semejanza con la vida real es pura y mera coincidencia.
TSUBASA GA HOSHI…


Por fin terminó de leer el artículo de su revista.
Estaba cansada, le dolía el cuello.
Se estiró en la cama, y giró varias veces la cabeza, de un lado a otro, para mitigar el dolor muscular. Miró el reloj. Las once y treinta.
Cuidadosamente se quitó sus lentes de lectura y los puso sobre el buró. Guardó la revista en el cajón y se acomodó sobre las almohadas disponiéndose a dormir.
-¿Quieres que apague la luz?-preguntó él.
-Oh no, estoy bien así, contestó ella-solo me voy a voltear para el otro lado-aclaró.
De todas formas, él, a su vez, cerró su libro, lo puso sobre el buró y apagó la luz de la lámpara.
-Buenas noches- dijo él, dándole un beso en la mejilla.
-Buenas noches- respondió ella con una sonrisa. Cerró los ojos y se quedó profundamente dormida.

No era lo que podríamos llamar un “lugar”; eran varios lugares que se sucedían uno tras otro. Pero ella era feliz ahí, de la mano con él, yendo de un lado a otro, sintiendo su calor, mirándose en sus ojos, escuchando su voz. Se sentía complementada, realizada, feliz.

El despertador sonó como siempre, a las 6 de la mañana. Estiró el brazo para acallar su enfadoso timbre y se enderezó. Metió los pies en las pantuflas, se puso su bata y se dirigió al cuarto de los chicos para despertarlos. La misma rutina de cada mañana desde hacia doce años.
Recordó su sueño de la noche anterior. Eso la hizo sonreír por un momento.
-¡Hora de levantarse!-dijo, palmeando con las manos. Y tomando las ropas del más pequeño, se dispuso a vestirlo. El niño, refunfuñando, se dejó hacer, aún adormilado, su cabeza tambaleándose.
-Por eso les digo diario que se acuesten temprano-dijo ella-porque al día siguiente no pueden ni abrir los ojos. Vamos, ya es viernes, hoy irán a cenar con sus abuelitos, ¿recuerdan? El abuelo los recogerá después de la escuela, no se olviden de esperarlo adentro. El entrará a buscarlos.
Los dos chicos más grandes empezaron a vestirse, todavía soñolientos.
-Si, mamá, ya sabemos,¡lo hacemos todos los viernes!-dijo el mayor.
-Los espero abajo-dijo ella-¡dénse prisa! El autobús llega en media hora.
Bajó las escaleras seguida por el gato, quien desde hacía rato reclamaba su alimento con tenues maullidos.
-Si, ya sé, ya voy-le dijo-ya voy.
Entró a la cocina, prendió la luz y sacó de un estante la bolsa con las croquetas del minino, quien empezó a ronronear de satisfacción a la vista de su comida. Ella tomó su plato, lo limpió y puso agua fresca, llenó de croquetas del otro lado y lo puso en el suelo. El gato empezó a comer, feliz.
El aroma a café ahora inundaba la cocina; desde antes de las seis la cafetera se había prendido automáticamente y ahora la jarra ya estaba llena de un delicioso café colombiano.
Ella preparó el desayuno rápidamente, puso en las loncheras los lonches de los niños, café en el termo del marido, y terminó de planchar una camisa; la llevó a la recamara desde donde podía escucharse el sonido de la regadera mientras el marido se bañaba.
Ella se vistió como siempre, con un conjunto de pants y sudadera y unos zapatos tenis.
Cepilló su cabello y lo ató a la espalda. Siempre le gustaba lucir bonita, aún en ropa casual.
-¿Ya están listos? ¡el autobús no tarda! –les gritó a los niños.
El salió del baño, se vistió y bajó a desayunar.
-Vamos-les dijo a los chicos-les doy un aventón a la parada del autobús. Ya es tarde.
Los niños corrieron por sus mochilas y se subieron al auto de papá.
-¡Me voy, cariño-grito el marido-nos vemos por la tarde!
Ella bajó la escalera y se despidió de él.
-Que te vaya bien, amor. Nos vemos por la tarde-dijo ella, besándolo en la mejilla.
-Es viernes, eh? No se te olvide que tenemos una cita; espero y uses ese negligé negro que te sienta tan bien –dijo el marido, apretándola por la cintura-
-Claro que no lo olvido, cariño –le susurró ella al oído-vete que se les hace tarde.
El cerró tras de sí la puerta. Ella se dirigió a la cocina de nuevo, se sirvió café en una taza y se hizo un sandwich.
De pronto, reparó en el termo.
-Oh, se le olvidó-pensó-ni modo.
Destapó el termo y vació su contenido en la jarra del café.
Apenas terminó ella su desayuno cuando se fué a correr. Lo hacía a diario y le gustaba hacerlo. Sentir el aire contra su rostro, la sangre que se aceleraba en sus venas, dándole a sus mejillas un color rosado. Sudar. Salía todas las mañanas, pero no iba sola. Siempre llevaba sus audífonos puestos. El la acompañaba siempre. Su música y su voz eran su “alimento” emocional.
Cuando escuchó su canción favorita, ella subió el volumen. ¡Cómo disfrutaba su voz, tan varonil, tan diferente! Ella sentía como si él estuviera cantándole a ella.
De regreso en casa, tomó el stereo, un disco de él y los metió al baño. Mientras se duchaba, seguía escuchando su voz; él seguía acompañándola.
Igual la acompañó mientras se maquillaba y se peinaba.
Así siguió todo su día, limpiando la casa, regando el jardín. Siempre disfrutando de su voz, de su guitarra, en cada parte de la casa. Si cocinaba, ella tenía ahí su grabadora, y todos sus discos. Ella hacia una pausa de vez en vez para mirar la foto de él en las portadas de los cd’s.
-Qué hermoso eres-le decía- te amo. Gracias por estar conmigo siempre.
Por supuesto, no podía faltar en el auto mientras iba a hacer las compras. Ella no podía prescindir de él, de su voz, de su música que reflejaba todos los sentimientos de ella.
-¿Cómo es posible que todo lo que siempre he pensado y sentido, tú lo entiendas tan bien y lo pongas en una canción? Eres un genio, amor-le decía a su foto-eres el mejor.
Llegando a casa prendió su computadora. Después de checar sus mails se metió a la página oficial de él. Tenía una galería de fotos tomadas de conciertos, desde los más antiguos hasta los últimos que hizo.
Había una foto en particular que le gustaba más que las otras, incluso la había convertido en el fondo de pantalla de su monitor. Esa foto era especial. Ella sentía como si él la estuviera observando desde el mas allá. Porque sí, él había fallecido desde hacia varios años.
-Hoy hace quince años que te ví por primera vez-dijo ella, dirigiéndose a la foto-quince años desde que me cautivaste con tus ojos y tu voz. Te he amado siempre. Has estado siempre en mi corazón, incluso después de casarme. Mi vida es rutinaria y absurda, como una rueda de la fortuna, día tras día, siempre girando, siempre viendo las mismas cosas, haciendo las mismas tareas, oyendo las mismas voces. ¿Es esto todo? ¿A esto se reduce mi vida? Yo no hago nada que pueda hacer una diferencia, todo es tan trivial y monótono…
Tengo una casa muy linda, muebles muy lindos, pero es como una jaula de la que a veces quisiera escapar y hacer algo diferente, ser alguien que no puedo ser ahora…
Mi marido y yo no tenemos nada en común. Nunca se interesa en lo más mínimo por mis cosas. Su vida es trabajar, nunca tiene tiempo para mí. Si estamos juntos, cuando su celular suena yo paso a un segundo plano, hasta se olvida de que estoy ahí, para poder retirarse a otro lado y terminar su llamada. Si él me ve oyendo tu música, le es indiferente. No tengo amigas, nadie con quien convivir, porque tengo gustos muy diferentes a los de otras personas. Nadie me entiende.
Mis hijos viven inmersos en su escuela, en sus deportes, en sus cosas. No hay cabida en su mundo para mí.
Tú eres mi único refugio; cada vez que te escucho, veo mis sentimientos reflejados en las letras de tus canciones. Me doy cuenta de que tú podrías haber sido el único que hubiera entendido mis pensamientos.
¿Por qué tenías que haber muerto? –preguntó, hablándole al rostro que la miraba desde el monitor.
¿Por qué te fuiste sin que tuviera la oportunidad de acercarme a ti?
¿Por qué lo hiciste?-le preguntó de nuevo, sin dejar de mirar la pantalla.
Si al menos hubieras explicado el porqué…

Hacía diez años que él había muerto. ¿Suicidio? ¿Accidente? Nadie nunca pudo explicar su misteriosa muerte. El no dejó una nota, se fué de este mundo en el punto más exitoso de su carrera.
Para ella, esa noticia había sido devastadora en su momento.

Ella puso una vez más su canción preferida; “Quisiera tener alas” decía la canción.
Ella la escuchó varias veces, cantándola al unísono con la voz de él.
Apretó el botón “repetir” en la grabadora para poder oírla una y otra vez.
Se levantó del escritorio y entró en su habitación. Abrió un cajón de su cómoda y sacó un negligé negro con encajes. Lo puso con cuidado en la cama. Lo observó por un momento, como pensando.
Entró al baño. “Quisiera tener alas” seguía cantando con él.
Tomó una toalla grande, y la rasgó por la mitad. “Quisiera tener alas…”
Ató las dos mitades de la toalla por las puntas. “Así atan los presos las sábanas cuando quieren escapar- pensó ella-como los presos que quieren escapar”.
Amarró una de las puntas de la ahora más larga toalla/cuerda al pomo de la puerta del baño. El extremo lo pasó por arriba de la puerta, y quedó colgando del otro lado.
“Quisiera tener alas” cantaba. Había un pequeño taburete frente a su tocador. Lo tomó y se dirigió a la puerta que daba al baño. Colocó el taburete junto a la puerta, se subió y amarró el extremo libre de la cuerda a su cuello. “Quisiera tener alas” se oía en la grabadora cuando ella saltó.

-No entiendo por qué lo hizo, qué la orilló a hacer algo así!- decía el marido, tratando de controlar el temblor de su voz-no lo entiendo. ¡No dejó una nota, una explicación!
-Pero, no la notó usted diferente en los últimos días, un cambio, algo que pudiera indicarle a usted lo que ella pensaba hacer? –le preguntaba el policía.
-No, nada, ella ha sido la misma desde hace doce años. Nada ha cambiado. Nunca la ví deprimida o triste. Siempre hemos vivido bien, tenemos tres hijos…¡Oh, los niños! ¿Qué voy a decirles ahora?
-Usted dice que cuando entró se escuchaba una y otra vez una canción en la grabadora. ¿Significa algo para usted?
-El era su cantante favorito. Lo ha escuchado siempre, desde antes de casarnos. No sé nada sobre él o sus canciones. Sólo que era su favorito. Supongo que lo estaba escuchando cuando ella…-su voz se quebró.
-Entiendo, entiendo…-dijo el policía.

Tres horas más tarde, cuando el cuerpo de ella fue trasladado a la morgue, y la policía se retiró de ahí satisfechos con las evidencias encontradas, el marido entró a la pequeña oficina de ella. Movió el ratón de la computadora y el monitor resplandeció. Nadie se había dado cuenta de que la computadora seguía encendida.
En la pantalla podían verse dos páginas web abiertas; el marido se acercó a mirar.
Una de las páginas era la letra de una canción: una araña que quería subir al cielo y cómo una mariposa le ofrecía sus alas para volar. Nada importante.
La segunda página estaba detrás de la primera; el la cliqueó para ver de que se trataba.
La página oficial del cantante favorito de ella.
-Oh Dios –murmuró el marido-¡siempre este tipo, siempre!
Cerró ambas páginas con un clic del ratón.
Nunca leyó la fecha en la que el cantante favorito de su esposa había muerto: ese día era el décimo aniversario de su muerte; él se había colgado de una toalla amarrado al pomo de la puerta de su baño…




No comments:

Quién es "Mrs.Matsumoto"?

My photo
Soy Mexicana de nacimiento, Japonesa de corazón y vivo en Estados Unidos. Vaya mezcla, eh? Les invito a leer mi blog como si fuera un libro, comenzando con el Prólogo. A mero abajo de cada blog a tu derecha encontrarás el "link" que te llevará a donde puedes poner tus comentarios, es una figurita de un lápiz. Ahí puedes escribir tus comentarios si es que tienes alguno. Gracias & enjoy! (^-^)/

Followers